Creo que es el resultado de la herencia de tener genes de Noé, aquel del barco y de las curdas con buen vino, según nos cuentan los entendidos de la Biblia. El hombre sabía que tenía que construir algo pero tras las resacas se quedaba alelado mirando a los pajaritos tumbado en el cesped.
Y en el improbable caso de que te diga lo que se te ha olvidado, jamás te indicará el lugar donde está.
ResponderEliminarEfectivamente, señor Bwana.
EliminarEs como cuando te vas de vacaciones con toda la familia y te das cuenta de que tú te quedaste en casa cuando vuelven. ;)
ResponderEliminarEso sí que es un marrón, javier
EliminarCreo que es el resultado de la herencia de tener genes de Noé, aquel del barco y de las curdas con buen vino, según nos cuentan los entendidos de la Biblia. El hombre sabía que tenía que construir algo pero tras las resacas se quedaba alelado mirando a los pajaritos tumbado en el cesped.
ResponderEliminarPuede que tengas razón, Javier.
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