Qué listo era el Conde. Para todo porque compraba los votos de los campesinos a mitad de precio que los demás y encima los comprados le quedaban muy agradecidos.
Les preguntaba cuánto les había pagado el contrario por su voto, él les compraba el mismo voto por una peseta más después de retirar el dinero que habían cobrado. Es decir: si por el voto les habían ofrecido cuatro pesetas el se los compraba por cinco después de que le devolviese las cuatro que tenían del otro con lo cual el contrario perdía las cuatro pesetas y él se gastaba sólo una. Buen chico este Romanones
Los nuestros no necesitan familiares directos ni indirectos... les vale cualquiera
ResponderEliminarEs que son especiales, ISra.
EliminarQué listo era el Conde. Para todo porque compraba los votos de los campesinos a mitad de precio que los demás y encima los comprados le quedaban muy agradecidos.
ResponderEliminarPuro marqueting,Javier
EliminarLes preguntaba cuánto les había pagado el contrario por su voto, él les compraba el mismo voto por una peseta más después de retirar el dinero que habían cobrado. Es decir: si por el voto les habían ofrecido cuatro pesetas el se los compraba por cinco después de que le devolviese las cuatro que tenían del otro con lo cual el contrario perdía las cuatro pesetas y él se gastaba sólo una. Buen chico este Romanones
ResponderEliminarEra listillo.
EliminarDe rabiosa actualidad ahora y siempre ;) un saludo
ResponderEliminarLa historia se repite, Maribeluca.
EliminarHay gente que vende su voto y hasta su alma si hace falta
ResponderEliminarY su adn, si hace falta, José Luis.
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