Otra opción es la de mi padre, localizó que un compañero de trabajo que era de esos de la secta que solía pasar por nuestro barrio, le comentó que estaba perdiendo la fe, vinieron cagando leches a casa y tras dos visitas con su correspondiente charla no volvieron (y eso que el cabronazo les dijo que yo estaba rozando el ateismo).
Tomaroslo a coña pero... estoy seguro de que alguno habrá que si le aseguran que va a ser recibido de esa guisa cada vez que vaya de visita proselitista, se apunta rápidamente a esa secta. ;)
Buen sistema para ahuyentar a esos vendedores de palabras bíblicas y que luego dejan a los a los que se afilien en pura pelota.
ResponderEliminarSi es una gran idea, Iñigo
ResponderEliminarOtra opción es la de mi padre, localizó que un compañero de trabajo que era de esos de la secta que solía pasar por nuestro barrio, le comentó que estaba perdiendo la fe, vinieron cagando leches a casa y tras dos visitas con su correspondiente charla no volvieron (y eso que el cabronazo les dijo que yo estaba rozando el ateismo).
ResponderEliminarBuena opción, Isra.
EliminarTomaroslo a coña pero... estoy seguro de que alguno habrá que si le aseguran que va a ser recibido de esa guisa cada vez que vaya de visita proselitista, se apunta rápidamente a esa secta. ;)
ResponderEliminarHay mucho salido, Javier
EliminarPobrecillos mira que recibirles en porreta,manda huevo,un saludo,
ResponderEliminarLa verdad es que sí, Agus.
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